viernes 8 de enero de 2010

Bristol y Glastonbury

Quería hablar de estos dos lugares antes de olvidarlos, porque ahora me parecen como algo que leí en un libro de texto, así de historicos e informáticos son. Por eso solo voy a hacer un picadillo de datos, sentimientos, emociones, cosas que pasaron en esos dos lugares.
Bristol no es lindo por supuesto. Es Bristol. Es una ciudad, como Puerto Montt o San Antonio. Uno no es atacado visualmente por arquitectura gótica ni buses rojos. No hay nada particularmente diferente de Europa o Santiago. Uno llega a una estación de trenes regular, se pierde de forma regular antes de llegar a la hostal, entra a una estación de servicio regular, compra un mapa y luego llega definitivamente. Es al llegar donde empieza lo divertido, al revés de muchas historias con moraleja. Nuestra hostal en Bristol parecía no existir en el mundo físico. La numeración no era la correcta en las calles y google maps cometió suicidio por una paradoja cartográfica. Poseíamos un mapa falso, muchos lugareños encantados de ayudar (por alguna razón los bristolianos son excesivamente amables y dispuestos) y una apariencia ingenua y lista para conocer. La hostal se materializó ante nosotros cuando le preguntamos la dirección a alguien que salía del edificio. La razón por la que no podíamos encontrarla es porque su verdadero nombre era The Lanes y no Rock and Bowl Motel (la verdad es que la reservamos solo por nombre cool). Aunque sería mas justo decir que nuestra hostal era un bowling al mismo tiempo. Y una panadería. Y un bar. Y un cine. Y un centro de eventos. El primer piso estaba decorado como una fuente de soda y bowling de los 50`s y nuestras piezas en completa remodelación. Los baños eran compartidos entre hombres, mujeres y obreros de la construcción, igual que las duchas. Era una de las hostales mas cool y autárquicas que he conocido.


Una de las razones para ir a Bristol fue que el Museo de Bristol presentaba la exhibición Banksy versus Bristol Museum. Nuestro querido grafitero intervenía el museo de la ciudad que lo vió crecer (?) escondiendo fotos obscenas y políticamente incorrectas en todos sus rincones, destruyendo sus aburridos cuadros y exhibiciones de vajilla china e inglesa. A pesar de las 3 horas de espera y una emergencia estomacal la exhibición valió absolutamente la pena y aprecio las horas en que estuve mirando salas enteras para encontrar una pequeña rata de fierro con una máscara antigases oculta entre animales disecados del caribe.
También visitamos la Camera Obscura y la Torre del Observatorio de Bristol. Un lugar muy extraño que se inclina sobre el puente de suspensión de Clifton. La camera Obscura fue construida en 1829 y es una especie de mecanismo visual que permite mirar un espacio de terreno en 360 grados. Es una mecanismo muy simple y casi cyberpunk de ingeniería y fue usado mucho por estudiantes de arte. No es un punto de visita turístico muy conocido y está muy abandonado pero una vez le preguntamos direcciones a un señor en la calle y él se sonrío pensando que, cuando era niño, su padre solía llevarlo al observatorio. Se dijo a sí mismo que era un aparato maravilloso y que hace tiempo que no lo visitaba. Estando apretados en el estrecho observatorio, girando la manivela de madera, mirando los alrededores de la torre de observación (los arboles se mueven, la gente camina, los lentes funcionan como una cámara proyectada sobre una superficie blanca) me sentí como una bruja de cuento, mirando mis próximas víctimas en mi caldero hirviente.



Glastonbury es más conocido por uno de los festivales mas bizarros de Reino Unido; el Festival de Glastonbury o el festival de música y artes al aire libre más grande del mundo. Pero nosotros no íbamos a eso. Glastonbury ha estado en mi inconsciente desde que leí las Nieblas de Avalon; la versión feminista y sexualizada de la historia del rey Arturo escrita por Marion Zimmer Bradley. Glastonbury es considerado el punto místico donde se encuentra Avalon, o la Tierra de las Manzanas, el lugar donde Excalibur fue forjada y donde descansa el Rey Arturo, para curarse de sus heridas. Así es, quería viajar al corazón de la mitología británica, alejarme de su racionalismo empírico, del Londres funcional y del cambridge erudito y meterme en su pasado bizarro y mágico. Y no fui decepcionada. Glastonbury guarda las ruinas de la Abadía de Glastonbury, lugar que ha reclamado ser la Iglesia construida sobre la tierra mas antigua del mundo, fundada por nadie más ni menos que José de Arimatea, el que donó su tumba para Cristo después de su crucifixión. Al parecer José estuvo muy activo los siglos siguientes recibiendo el Grial de una aparición de Jesús y enviándolo con gente a través de toda Gran Bretaña. También anduvo predicando el Evangelio por las islas y, para probarlo, un espino nacido del bastón de José se encuentra en la abadía de Glastonbury. La propia historia del espino es interesante; se dice que cuando José de Arimatea clavó su bastón en tierras bretonas éste floreció y se quedó ahí, como un espino. Este arbol florece dos veces al año y su poder místico era tan considerado que las tropas de George Cromwell destruyeron el original durante la Guerra Civil Inglesa. De ahí en adelante muchos reclaman poseer retoños del espino original y uno de ellos se dice que está en la Abadía de Glastonbury. Qué mas hay en la Abadía? La tumba de Arturo y su esposa Ginebra, cuyos cuerpos desaparecieron misteriosamente y de cuya historia se rumorea que fue un truco de los monjes de la Abadía para ganar reconocimiento, dinero y atención porque se les había quemado la Abadía. De acuerdo con la leyenda acerca del cuerpo del Rey Arturo, éste era tan grande que su mano era del tamaño del rostro de un hombre adulto.


El Glastonbury Tor es quizás uno de los puntos de interés mas extraños que he visitado. Toda información con respecto a él es incierta, y está cubierta por capas y capas de misticismo y mal fundadas teorías. Se dice que es la casa de Gwyn ap Nudd, el señor del Inframundo. Que es parte de un complejo sistema de laberintos neolíticos, o un lugar de retiro para monjes. O sea, el Tor es una especie de torre sin pisos ni peldaños en la cima de una tremenda colina. Se ve desde kilómetros a la redonda y es un poco ominoso. Luego de una larga y dolorosa subida hay vendedores callejeros arriba, vendiendo agua y pañuelitos desechables. Puedes sentir un viento puro y agresivo y ver los campos a la redonda.

Glastonbury su atmósfera de pueblito New Age, donde tiendas vendedoras de inciensos y conspiraciones UFO sobreviven tranquilamente. Borrachos de plaza abundan en tiempos de turistas y cafes esotéricos y ferias artesanales se hacen la América. Es un pueblo hermoso y tranquilo, con un ligero aire a vacaciones permanentes, a feria de pueblo de playa, de esos a los que iba cuando era chica, comía churros en la plaza y jugaba a los flipers.

3 comentarios:

Allan Wood dijo...

los borrachos del bus se merecen una mención honrosa

hermanaojo dijo...

los borrachos la llevaban, estarán siempre en nuestros recuerdos como adorables odiadores de asiáticos

Karlo dijo...

Hola

saludoosss jejejeje
atte
Karlo